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Una cuestión filosófica

9/30/2009
El otro día, tempranísimo, caminaba hacia la parada del colectivo. Cagada de frío y con una mochila que pesa al menos 17 kilos en la espalda.

Y lo ví pasar. El mío, el que me lleva todos los días a la oficina. Estaba a pocos metros de él, pero los suficientes como para tener que correr si quería alcanzarlo.

No supe qué hacer.

- Si corría, quiere decir que vivo presionada por el ritmo frenético que nos impone esta economía capitalista, en la que todo parece ser una carrera por llegar a más metas, más rápido. Correr es aceptar la ridícula centralización de las fuentes de trabajo, lo que nos obliga a realizar travesías larguísimas que requieren que nos levantemos 3 horas antes de entrar a trabajar. Correr es elegir subirse al sistema sin cuestionarlo y hacer lo que sea por ganar tiempo... para producir más y seguir enriqueciendo a los que más tienen, que no se levantan temprano ni mucho menos corren el colectivo porque van en auto.

- Si no corría, quiere decir que soy una cómoda que no se esfuerza, a la que le da todo lo mismo. Implica una escasa responsabilidad frente a las obligaciones, frente al trabajo y a las tareas que realizo cada día. No correr es dejar que la vagancia de la vida sedentaria, llena de comodidades posmodernas, se acumule como grasa alrededor de nuestras cinturas. No correr significa desidia, apatía, el típico "es lo mismo" que nos convierte en generadores de nuestro propio malestar como sociedad.

Así que me quedé ahí pensando y llegué tarde, por supuesto, como cualquier comunicadora social que teoriza todo y nunca hace nada.

Y vos, ¿corrés o no corrés tu colectivo?

El oro y el barro (como la novela de Miguel Ángel Solá!)

8/21/2009
Como toda peronista, creo fervientemente en el ascenso social. Es por esto que he tomado un empleo en el coqueto barrio de Retiro. Siento que empapándome de lujos estaré más cerca del progreso por el que tanto he peleado.

@Demócrata me sugiere que vayamos al Patio Bullrich a hacer una sesión de brainstorming para desarrollar una estrategia de branding de acuerdo al brief que nos llegó del cliente.

Caminamos varias elegantes cuadras. Una pareja de turistas franceses miran un mapa, mientras una señora delgada y con el brushing recién hecho, botas de caña alta y boina de paño, cruza la calle con su vespa celeste.

Entramos al Patio Bullrich y me inunda el aroma a perfume de vieja bien. No sé qué usan, pero hace unos años -cuando yo conocía nombres de perfumes porque los usaba- eran el Opium y el Amarige o el Organza. @Demócrata dice que no huele nada, pero yo ya no le presto atención. Todo reluce en mármol y bronce y las vidrieras exhiben prendas de materiales nobles, a precios de cuatro cifras.

Llegamos a Starbucks. Pedimos un café, que eligió @Demócrata porque para mí son todos lo mismo, y muffins. Para mí de banana, para él de arándanos porque eso es lo que come la gente bien. Yo me pedí el de banana porque tengo angustia oral y el de banana viene con nueces.

El brainstorming va muy bien. Mientras yo anoto en un cuadernito, @Demócrata me muestra videos inspiracionales de youtube, en la nítida pantalla de su ibook. Se nos ocurren cosas brillantes, y por un momento me siento en otro país. ¡Cuánto brillo, cuánto dinero, cuántas palabras en inglés!

Entonces, @Demócrata me hace señas. Enfrente nuestro está Susana Rinaldi, con un tapado de piel y un reportero que le hace preguntas. Él no sabe si twittearlo desde el iphone o desde la laptop; yo le mando un SMS a mi mamá.

Finalmente, decidimos que ya es suficiente y nos despedimos, y además con Susana Rinaldi ahí es difícil pensar.

Cruzo Libertador hasta la terminal de Retiro. Ya es de noche, y los proletarios se congregan en las paradas de los diferentes colectivos. Ya no hay mármol, ni bronce, ni perfumes; sino plástico, cemento y panchos o patys. El mío es el 22, pero no me acuerdo dónde para, así que busco un poco, cagada de frío, mientras la gente se sigue empujando para subir primero al transporte que la depositará en su casa, mínimo 90 minutos después.

Creo que encontré la cola, pero me detengo un segundo para ver si estoy bien, y un señor con gorrito de lana, zapatillas deportivas y cara ajada me agarra fuerte del brazo:

"Eeeeh amiga, la cola sigue más ashá eeeh, é ahí atrá eeeh".

Me hago pis encima, al tiempo que comprendo que es momento de volver a mis raíces, y que la movilidad social, en mi caso, sólo tiene lugar de 10 a 19.

"Amigu, todo bien, disculpá eeeh", le digo, y me voy atrás de todo, a esperar 45 minutos para subirme al colectivo y viajar parada hasta el conurbano.

Y lo quería twittear, pero no tengo iphone.

Feliz día, mujeres

3/08/2009

Feliz día a las que nos ponemos cera caliente en la concha cada 20 días.

A las que nos embadurnamos con cremas a las 12 de la noche y máscara para pestañas a las 6 de la mañana.

A las que laburamos 45 horas por semana y volvemos a casa a limpiar y cocinar.

A las que además somos cultas e inteligentes y sabemos elegir una cartera perfecta para cada ocasión, pero también damos 6 finales por año. Aunque estemos indispuestas.

¡Vamos, chicas, que ahora hay un desodorante para que no nos salgan pelos en las axilas!

Vanguardista

2/23/2009
¿2.0 es cuando tu jefe que está sentado al lado tuyo te habla por el gtalk?

JP

1/08/2009
Justicia poética es cuando tu ex jefa, esa que te echó porque no le caías simpática pero con la excusa de que no eras idónea para escribir, pasa por el kiosco de revistas y mira un poco.

Sí, porque mira unos minutos y se decide por una en particular que le encanta. Es que a ella siempre le encantó ese tipo de revistas, tan divertidas y llenas de glamour... qué lindo sería tener un poco de glamour, piensa, pero por ahora se conforma con la revista. Paga y se sube al colectivo para poder hojearla tranquila.

Ella no sabe que gracias a que te rajó cobardemente de pronto tuviste un montón de tiempo y te diste cuenta de que en vez de lamentarte podías usarlo perfeccionarte y poner tus energías en lo que realmente te interesa. De hecho, en eso estabas aquel día, cuando te llamó la editora y empezaste a conseguir lo que tanto habías deseado.

Te decía, tu jefa hojea, hojea y encuentra, firmada y con mención en tapa, tu nota.

¿Te imaginás?

Ojo, puede pasar.

Felicidades

12/11/2008
Hasta los siete años me creí la reina del mundo. Ojo, la verdad es que no tenía nada a mi favor. Era redonda como una pelota, no era simpática, no cantaba ni bailaba, ni miraba mucha televisión porque en casa no me dejaban. No era buena en los deportes ni hacía actividades cancheras de fines de los '80 como gimnasia jazz o taller de teatro.


Pero leía mucho, sabía inglés y francés, me llevaban al cine todos los fines de semana y tenía una repisa repleta de peluches y una caja de Legos que era la envidia de mis compañeritas.


Mi abuelo me dejaba ayudarlo en el negocio como si fuera grande y mi tío me contaba cuentos los domingos y me ponía long plays de los Beatles para completar mi formación cultural inicial.


Yo era inocente, confiada y feliz. Hasta la navidad '89.


Todos los mediodías el micro escolar me devolvía a casa en lo que para mí era una fiesta. Primero porque marcaba el fin de la jornada escolar, y segundo porque viajaba con amiguitos y nos movíamos frenéticamente al grito de "chofer, chofer, apure ese motor, que en esta cafetera nomorimodecalor", cantito que me parecía el más astuto del mundo.

Un mediodía de principios de diciembre, la ojiclara, angelical y pecosa Mariana Fisher me dijo, al pasar: "Papá Noel no existe", y siguió tomando su helado comprado en el kiosco de la esquina y
chorreándose los dedos con el derretido jugo coloreado.

Yo me reí con ganas y le contesté que estaba loca, que por supuesto que Papá Noel existía, y yo estaba muy segura porque MI MAMÁ y MI PAPÁ me lo habían dicho. ¡Incluso MI MAMÁ lo había visto una noche dejarme los regalos mientras yo dormía! Puras pavadas, ridículo, sin sentido. Cómo van a inventar una cosa así y ofender al Gran Papá Noel. Pfffft. Me cambié de asiento y seguí viaje enojadísima hasta casa.


Mientras almorzaba, le conté a MI MAMÁ la escandalosa declaración de Mariana.

"Esa tarada de Mariana Fisher me dijo que Papá Noel no existe. ¡Está loca!! ¿Cómo va a decir eso si vos lo viste?"

Mi mamá se puso un poco incómoda y me contestó despacio. "Bueno... ¿y si yo te digo que no existe?.... Papá Noel somos nosotros, papi y yo, que te hacemos regalos porque te queremos, hijita... y blablabla...".

No escuché más. Quería llorar. Mis papás me habían mentido. Mariana Fisher tenía razón. A ella sus papás no le habían mentido, se ve. No se habían reído en su cara.

Me puse colorada de la vergüenza. Me acordé del año anterior, de haber salido a la calle a las 12 a gritar "¡Gracias Papá Noel!!! ¡GRACIAS!" hasta quedarme afónica y buscar el trineo en el cielo, conmovida por tanta bondad de un señor que no me conocía pero que me observaba todo el año para ver si me había portado bien.

¿Y las cartitas? ¿Todas las cartitas en las que le pedía perdón por haberle pegado a un compañerito de colegio, o por haber volcado la jarra de jugo en el sofá del living, o por haberle dicho a mi mamá que había hecho toda la tarea aunque pensaba copiármela de otro al día siguiente? Qué ingenua. Seguro que Mariana Fisher no escribía cartitas, o por lo menos se limitaba a hacer una lista de las cosas que quería, sin contarle secretos a Papá Noel, porque Papá Noel no existe, son los padres. Los padres que te mienten todos los años y te traicionan.

Tragué saliva. "¿Y los Reyes?", pregunté, y cinco segundo después escuché cómo se me rompía el corazón.


Felices fiestas a todos los papás del mundo.
9/30/2008
Elen dice:
yo tambien tengo problemas en el trabajo
pero bueno, que se yo
por lo menos gano plata que puedo ahorrar.
Jeju dice:
joya, lo que importa es la plata
Elen dice:
si, la plata es importante
Jeju dice:
la felicidad va y viene
Elen dice:
tal cual
la felicidad es subjetiva, la plata siempre es plata!

10 cosas que aprendí como Wedding Photographer

6/19/2008

En el civil:

1) Si los novios no se dan la mano mientras escuchan al juez de paz, no se quieren.

2) Si los novios no se miran con complicidad varias veces, no se quieren.

3) Si la novia llora pero no se le corre el maquillaje, no se quieren.

4) Si los novios no posan para las fotos, no se quieren.

5) Si los novios miran más de una vez al fotógrafo mientras se están casando, no se quieren.


En el salón de fiestas:

6) Si los novios se dan todo el tiempo besos apasionados de lengua, se separarán pronto.

7) Si la novia baila y el novio no, o viceversa, se separarán pronto.

8) Si la novia se retoca el maquillaje compulsivamente o está muy pendiente del vestido, se separarán pronto.

9) Si la novia habla más con su madre que con el novio, se separarán pronto.

10) Si el novio tiene el celular encima y contesta sms, se separarán pronto.

Reflexión

5/30/2007
Si te plagian es porque te admiran. O, en cierto caso puntual que me viene en mente, porque son mediocres y no pueden tener sus propias ideas entonces las succionan cual viles sanguijuelas de otros blogs y de otra gente.