Alivio

11/26/2010
Solamente las que estuvimos tan ciegas de "amor" que nos convertimos en otra persona y perdimos todo lazo posible con nosotras mismas para después vivir una decepción tan grande que no se puede medir sino en años de duelo conocemos este sentimiento.

Me refiero al alivio de reconocernos nuevamente enamoradas, esta vez de otro hombre. Un hombre diferente, que nos encuentra fortalecidas, independientes, reconstruidas y sabias y por eso se enamora de nosotras.

Es alivio porque significa que no estamos rotas y que, de verdad, ese fantasma -monstruo, más bien- que nos visitaba justo antes de quedarnos dormidas con las preguntas: ¿Y si él era el amor de mi vida? ¿Me voy a quedar sola? ¿Y si nunca más puedo amar a nadie? ¿Fui yo, que hice las cosas mal? se hizo humo, o bien fue a perseguir a alguna otra desprevenida.

(¿Cómo era su voz? ¿Y su cara? ¿Qué le gustaba comer? ¿Qué hacíamos juntos?)

Saber que no hemos perdido la capacidad mágica de entregarnos a otra persona y tener la seguridad de que ahora elegimos a alguien que nos merece es lo que nos hace nada menos que invencibles.

Y bueno, eso es lo que siento yo ahora.

Entienden de qué hablo, ¿no?

Mi historia de no-guardarropas

11/24/2010
El otro día la gente de Skip me preguntó por mi "Historia de guardarropas", y me costó mucho imaginarme sobre qué prenda hablar. La propuesta era que las mujeres, que tanto adoramos la ropa, contáramos la historia de una prenda que tenga un significado especial para nosotras; pero yo no tengo ninguna.

Toda mi ropa es así nomás, comprada en locales del conu y la mayoría está estirada o desteñida o es muy básica, me queda mal, etc. Tampoco heredé nada de mi abuela ni de mi mamá, porque las dos regalaron todo.

Pero aún así hay UN vestido que...

Era la víspera de mi primera cita con Maxi, y, sorpresa, no sabía qué ponerme. Tenía que ser algo que me hiciera flaca. El resto no me interesaba, obvio, como a toda gorda. Podía ser cualquier cosa, de cualquier material, siempre y cuando fuese negra y me hiciera parecer menos rechoncha de lo que soy, más alta y estilizada, más diosa para que Maxi no se diera cuenta de que tengo culo para cuatro y mido 1,20. Desde ya esta posibilidad es ridícula, pero las minas en nuestra mente retorcida creemos que, con la ropa indicada, todas somos Kate Moss.

Volvía a casa del laburo y entré a una galería de la Av. Sta Fé y en un local ví un vestido negro, tipo jumper, acampanado, con los breteles con pespuntes blancos y bolsillos ídem. Me quedaba incomodísimo, la tela berreta me daba electricidad, no era mi estilo y estaba muy caro, pero me sentí flaca y lo compré. En serio.

Al día siguiente estaba divina. El vestido, tacones negros, anteojos grandotes y el pelo su
elto, ondulado y muuuucho rimmel, onda fifties moderno wannabe (foto acá al lado). Fuimos a una muestra de fotografía con Maxi, donde conocí a su jefe. Después tomamos unos gintonic en Bar o bar y nos besamos.

Yo estaba convencida de que era porque el vestido me hacía un palo y eso me había dado la confianza como para ponerme en "modo cita" y coquetear, ser graciosa y todo eso.

Lo cierto es que desde aquel día pasaron mil cosas, y ahora que somos novios y tenemos confianza, empiezan a salir a la luz percepciones y cositas de cada uno, como lo que me comentó la semana pasada:

"¡Qué horrible ese vestido que te pusiste en nuestra primera salida, por favor! Yo te ví y dije epa, qué pasa acá? Te hacía como... MUUUUY goooooorda. Te digo que en un momento dudé eh... "

(morí por dentro)


"¿Y por qué me volviste a llamar?"


"Decidí darte otra oportunidad porque quizás era el vestido, aunque mi jefe me preguntó qué onda, si vos estabas...."

(hace seña de "embarazada")

"... pero... pero ¿por qué no me dijiste nada? ¡Yo pensé que me hacía flaca!"

"No, no, te hacía gordísima, no lo uses más porque aparte no es muy "Elena", no tiene nada que ver con vos".

Al vestido de mierda lo dejé en el fondo del placard y nunca volví a probármelo. Probablemente Maxi tiene razón y me queda horrible, pero no lo puedo tirar, porque me recuerda que siempre es mejor ser fieles a nosotras mismas.

Así que ahora salgo en jogging.

(no, mentira)

Festival de Mar Del Plata 1

11/23/2010
Como muchos de ustedes ya saben, el fin de semana pasado estuve en el Festival de Cine de Mar Del Plata. Este año me fui con Maxi, un muchacho muy buenmozo a quien estoy frecuentando hace ya unos cuantos meses ("novio, Elena, hacete cargo", me dice por gtalk), y vimos muchas películas muy buenas, comimos muchos sánguches de vacío y yo probé mi primer churro de Manolo.

Pero vamos a lo importante: ¿Qué ví?

Tournée, de Mathieu Amalric: Esta película me la recomendaron mis amigos de Nolineal muy enfáticamente así que fui sin leer la reseña y, claro, tenían razón porque me pareció lindísima. Un grupo de norteamericanas artistas de burlesque -que parecen vulgares pero terminan resultando adorables y tridimensionales- recorren nada menos que Francia con el misterioso Joaquim, un ex-productor de la TV local, presentando su show pasado de moda pero lleno de brillos.


Outrage, de Kitano: Otra grandiosa película de la yakuza, bien arriba y llena de tiros, sangre, asesinatos, amenazas, mutilaciones de dedos para demostrar lealtad a mafiosos, intrigas, estrategias, traición y un montón de cosas que no ví porque me da impresión y cierro los ojos.


El resto en la próxima entrega, junto con fabulosas anécdotas!

Teatro: Despedida

11/12/2010
Hace un par de viernes fuimos con @melquiadess a ver "Despedida, hay que pasarla bien", la obra de Gimena Guardia y Carolina Guareschi, y la verdad que es muy, muy buena.

La historia se desarrolla en la despedida de soltera de Vicky, a la que asisten solamente una amiga del colegio, otra que hace mil años que no ve y una prima lejana del Uruguay que nadie conoce.

Hasta acá parece un argumento muy sencillo -y lo es- pero lo que tiene de genial esta obra es la caracterización de estas mujeres que en realidad todas conocemos. Una gordita que oculta sus inseguridades siendo mandona y quilombera, una parca desprolija y muy callada pero que no se come ninguna, una excéntrica de esas que causan risa y ternura, una actriz extrovertida tilinga y un poco trolita y la novia, una "chica linda" que está cumpliendo su sueño de dar el sí sin tener mucha idea de lo que está haciendo. Muy buenos diálogos, momentos divertidísimos y tragicómicos, los fantasmas que nos sobrevuelan muy a menudo y un recorrido por esas formas tan peculiares de la amistad femenina.

Tienen que verla, a nosotros nos encantó. Está los viernes a las 23:15 en el Teatro Anfitrión (Venezuela 3340)

Muertos

11/10/2010


Aunque Halloween ya haya pasado, me siguen apareciendo muertos. Hoy, por ejemplo, en mi casilla de correo me apareció un mail de Santander Río, contándome que en la cuenta que cerré hace dos meses se me está por vencer la tarjeta de crédito de... mi ex. Gracias chicos, muy atentos.

Pregunta

11/08/2010
¿A alguien más le pasa que ante absolutamente cualquier cosa que le dicen, la respuesta que les gustaría dar es "no me rompas las pelotas"?

¿Y a alguien más le pasa que la respuesta que terminan dando siempre es "¡me encanta, súper!"?

Esta doble vida me está matando.

Asco

11/02/2010
Si van al American Sport sede Charcas, me veo en la obligación civil de prevenirlos: NO hagan la clase de las 20 hs de Tae-Bo.

¡Es que hay un señor que suda que es una cosa de locos! Es petiso, macizo, tipo 40 años, bien morocho y con corte de patova. Usa bermudas y musculosa negras y muñequeras de toalla, y hace toda la clase con pesas, imagino que para hacerse el canchero con las señoras, porque los tipos grosos de verdad van y hacen fierros afuera, con los hombres.

La música está fuerte y el salón repleto porque ya es noviembre y están todos desesperados. Suena "Girls, girls girls" versión gimnasio, seguida por "Suavemente", de Elvis Crespo y a este hombre le cae agua por todo el cuerpo. Le sudan las piernas, las manos, la cara mientras hace la coreografía, concentrado. Literalmente gotea y, cuando salta, salpica y va dejando un charco en el piso.

Me paso toda la clase esquivando los chorros de transpiración de este tipo horrendo que, además, larga olor, pero lo peor es cuando hacimos abdominales. Sube y baja la pierna y juro que larga cataratas de agua que le caen por las pantorrillas. Yo me lo imagino sacudiéndose como un perro después de mojarse y me muero de miedo.

Cuando terminamos, se levanta y en la colchoneta deja un lago al que no le presta la más mínima atención. Chorreando a medida que camina, agarra esa misma colchoneta y la pone, sin más, en la pila que luego usarán las personas de la próxima clase.

Las veces que me lo crucé me fui con náuseas (y llena de odio, ¡qué falta de respeto viejo, SECATE!) y desde entonces me paranoiqueo pensando que quizás yo haya usado la misma colchoneta que él en más de una ocasión.

Me tengo que empezar a llevar una toalla, ¿no?

Etiqueta de oficina 2

11/01/2010
Compañera muy fina:
Ay... Hay un olor como medio raro... ¿no?

Yo:
¿Raro? Se echaron tremendo cago, ¿no olés el olor a mierda?

Compañera muy fina:
....ah.... sí, puede ser...