
La otra noche soñé que iba a una heladería en la que si vos dejabas tu cámara de fotos podías tomar todo el helado que quisieras.
Yo veía cómo la gente ofrecía sus cámaras a cambio de un vasito de helado paupérrimo y me percataba de que la promesa era falsa: jamás les daban más helado.
Entonces me ponía a hacer quilombo y a gritar a los cuatro vientos que en esa heladería estafaban a la gente y que era todo mentira, que se quedaban con tu cámara y no te daban helado, y venía el dueño y me quería cagar a trompadas.
La dieta me está afectando.
(Lean la nota de donde saqué el dibujo, qué asco)

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