Y todos los pasajeros caminamos apurados para no perder nuestros vuelos, envueltos en ráfagas calientes con aroma a café quemado y mediaslunas viejas.(El puesto de Cocot sería un duty free, supongo.)
Yo creo que esa estación tiene olor a aeropuerto. A diferencia de Malabia, que huele a caca.
Moraleja: con un poco de imaginación, cada día es una aventura.

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