Flavor of the week

10/22/2010





Mark Darcy.

"I like you just as you are".

(Tengo un viernes emo).

¿A quién repatriamos?

10/20/2010
Quiero participar del concurso Repatriá un argentino, de Ilolay, pero no tengo a nadie que viva en el extranjero y que tenga ganas de traer. Había pensado en mi amigo @dieguez_, pero él ya está por volver, y por otro lado, hay algunos que quisiera mandar a la estratósfera más que traerlos de vuelta.

Así que voy a votar al que postulen ustedes. ¿Cómo hay que hacer? Simplemente tenés que proponer a un amigo argentino que esté viviendo en otro país y que tenés ganas de que vuelva a la Argentina. El que reciba más votos, se viene a comer panqueques con dulce de leche a nuestro querido país.

Impecable, pero fíjense bien a quién traen, no quiero encontrarme con la sorpresa de que mis ex o algunos indeseables de repente estén tomando licuado o comiendo picada al lado mío.


El vaso que se come

La cadena de cafés cancheros Starbucks le pidió a varios diseñadores que resolvieran el problema de los vasos descartables y su impacto nocivo en el medio ambiente, y la respuesta fue bastante copada.

Los tres diseños que más llamaron la atención son estos que ven acá a la izquierda. El primero es del diseñador Keith Orchard, que propuso un vaso de celulosa revestido en una cera derivada de hojas de palmera, totalmente reciclable.

El segundo es del israeli Rae'ut Stern, que diseñó un vaso inflable reutilizable, inspirado en los juguetes para chicos, que tiene, además, un código de barras para usar en programas de beneficios.

Y el tercero es un gol mal. Es un vaso comestible, hecho de galletita tipo barquillo, creación del diseñador danés Martijn van Loon. "La idea es que la gente, en vez de tirarlo, se coma el vaso, y eso sume a la experiencia de tomar café". Se lleva mi voto, que lo implementen YA.

Lo saqué de acá y lo vi en el twitter de @WiredUK.

Mi abuela 1

Llovía muchísimo. Una de esas tormentas con granizo, viento, barro, quilombo. Mi vieja estudiaba medicina en La Plata a fines de los 70 y ese día no había vuelto a Quilmes. Se había hecho de noche y nadie sabía nada de ella.

Tres o cuatro horas después de su horario habitual, finalmente llegó a casa, con la ropa hecha jirones, completamente empapada, con los zapatos rotos y sangre en las rodillas, las manos y la cara. Había corrido el tren, y con la lluvia se había caído al piso de la estación, la gente le había caminado por arriba y no se había podido levantar a tiempo para subir. Después había tenido que esperar al próximo tren que, claro, estaba atrasadísimo.

¿Qué dijo mi abuela ni bien la vio?

"¡Mirá cómo tenés la ropa! ¡Te arruinaste el pantalón!"

Después pretenden que mi familia sea normal.

Mate update

10/19/2010
Hoy X usó OTRO mate. Seguiremos informando.

Nivea me regaló desodorante y me lo pongo en la calle



Tengo tres problemitas con las axilas. El primero es que están oscuras y son bastante peludas; el segundo es que son sensibles y me arden todo el tiempo y el tercero es que chivo mucho.

Para resolver el primero me estoy haciendo la depilación láser, y para el segundo, cambié de desodorante. Estoy usando el Nivea calm&care que me regalaron y me funciona muy bien, no me irrita, tiene rico olor y no me deja aureolas mojadas en las remeras como me hacen los que son a bollila. Antes usaba otro de Nivea, el Happy Time, pero este es igual de bueno y tiene como plus que podés participar de esta promo.

Ahora, para solucionar el tercero se me complica un poco. ¿Es admisible ponerse desodorante en público, o es un actividad completamente privada? Porque a mitad del día siempre suelo hacerme una refrescadita y no sé si es lo más elegante del mundo. A veces me pongo en la oficina y a veces en el colectivo. O si no, directamente mientras voy caminando por la calle, me meto el aerosol por el escote de la remera y "chhh-chhhh" sin ningún problema.

¿Soy impresentable o es lo mismo que ponerse perfume?

Etiqueta de oficina

10/18/2010
Tengo un carácter de mierda. Estoy sacada. Paso por el escritorio de X y está usando MI mate de palo santo que me traje del Paraguay cuando estuve en Formosa. Sin permiso. Lo agarró de entre toooodos los miles de mates que hay en la oficina y lo usó como si fuera de él, y lo dejó tirado lleno de yerba húmeda.

Y yo me volví loca de ira pero no quise armar quilombo de entrada, porque después me dicen que salto por cualquier cosa y que no sé vivir en sociedad. Entonces decidí esperar, porque quizás él, solito, iba a terminar de usarlo, lo iba a lavar y a dejar en su lugar. Como hacemos todos.

Pero pasó el tiempo y nada, el mate ahí, juntando moho y microbios de la baba de otro. Pensé en confrontarlo a X y decirle "Por favor lavá mi mate", o, peor "La próxima vez pedí permiso antes de usar algo que no es tuyo".

Pero un compañero me dijo que no le diga nada, que es lunes y que es muy temprano para estar haciendo quilombo.

Entonces no hice nada. Pasé por al lado, agarré el mate, lo enjuagué, lavé la bombilla con agua caliente y detergente y me guardé ambos objetos en el escritorio. Y me siento mal, porque en realidad me encanta compartir mis cosas y uno no debería guardarse todo en el cajón porque eso es de egoísta angurrienta avara; pero tampoco quiero que esa persona use cosas sin permiso y después las deje tiradas sucias.

¿Qué se hace en estos casos? ¿Se dice algo? ¿Estoy exagerando? ¿Y con las tazas, es lo mismo?

Flavor of the week

10/15/2010

Paul Kinsey.




Acá opinan sobre los muchachos de Mad Men. ¿Con cuál te revolcás, con cuál te casás y a cuál fletás?

Quiero.


(y me animo).

Las saqué de acá, también salieron en A mis pies y se las vi en el twitter a @luks_

CUEEE

10/12/2010
Estoy completamente ENLOQUECIDA con los patos de Parque Centenario. Los AMO, los quiero tocar, quiero tener uno en mi casa y que me haga CUEEEEEEE todo el día.

¿No les encantan los patos? Me dicen que los patos que hay en Palermo son mejores pero lo dudo. Estos son patos hardcore, bien grandotes, de los que se bancan el agua podrida del lago y nadar entre bolsas de papas fritas y palitos. Tienen mucho rock. En serio, mucho rock.

Acá hay fotos de los patos, y acá una nota sobre la misteriosa desaparición de estos animales lindísimos, aparentemente porque se los roban o se los comen los perros. Ojalá podamos revertir esta triste tendencia porque los patos son lo mejor del parque, lejos. Sin ofender a los hippies, a los que venden paty y a los que tienen puestos de muñequitos de he-man o las tortugas ninjas, que también son muy simpáticos.

Sensualidad

10/06/2010
Me levanto en la penumbra, agarro mi ropa interior y me voy a acicalar al baño. Mientras me acomodo el pelo me siento una diosa. Qué bien que estuve. Es que cuando te sentís hot, sos hot, es así. Es todo actitud. En mi mente mido 1.75 y peso 42 kgs, mis piernas son interminables y mi piel perfecta. Esta noche no se la olvida más. Y yo tampoco.

Entonces me pongo la bombachita.

Todavía tiene el precio.

$7.

Depilación láser. Ahora sí, sesión 1

Finalmente fui a mi primera sesión de depilación láser, un poco hinchada las bolas después de mi primera experiencia con las recepcionistas de Salud&Estética, y bastante escéptica acerca de las bondades de este tratamiento. Pero me fue súper.

Llegué temprano y enseguida me hicieron pasar a un gabinete. Me dieron unas antiparras oscuras para que el láser no me dañe la vista y, sin remera, me recosté cómoda en una camilla.

Luego, la doctora me puso un gel transparente en las axilas y, de a una por vez, les hizo una pasada con láser. La máquina tiene un cabezal que despide rayos que matan el bulbo. Funciona detectando la melanina, por eso es necesario tener el pelo negro, cortito y bien pinchudo. Una vez aplicado el láser, el pelo de los bulbos tratados no vuelve a crecer. Se necesitan varias sesiones porque los folículos no están todos activos al mismo tiempo, entonces hay que recurrir a más sesiones a medida que vaya creciendo pelo nuevo.

La verdad es que no me dolió nada. Sólo se siente un tironcito mínimo -menos molesto que una pincita- y se huele el pelo quemado. Todo el proceso dura, a lo sumo, 15 minutos.

Te vas con vello, pero éste se cae a los pocos días y, acá la grandiosa noticia, los efectos se notan rapidísimo: ¡tarda mil años en volver a crecer y es mucho menos tupido!

Para que se den una idea, les ilustro el antes y el después:


Mi veredicto: hay que hacérsela, chicas, vale cada peso.

No hay nada más triste - 1

10/04/2010
Estaba viendo la publicidad de La Campagnola. Hay una mujer joven sola en la cocina. El locutor dice "preparate para cucharear" y ella come mermelada apoyada contra la mesada mientras suena un jingle caribeño que dice "nosequé la cuchara, la cuchara cucharear".

No hay nada más triste. No hay nada más patético que el acto de comer mermelada a cucharadas del frasco, sola. Es la derrota de la voluntad, es la aceptación de la soledad como realidad inalterable, es asumir la cobardía y no salir al kiosco, pero sucumbir ante la necesidad del acto puerco, mundano, de devorar algo dulce cuando nadie nos ve.

No entiendo cómo a un creativo se le ocurrió que nos sentiríamos identificadas con la realidad que odiamos enfrentar: somos mujeres solas y cuando nadie nos ve recurrimos, desesperadas, a ese sucedáneo berreta del placer de comer, que solo pone de manifiesto nuestra más absoluta desolación.